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En las tripas del Centro Canalejas

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El proyecto, que aspira a convertirse en la nueva milla de oro, contará con un hotel Four Seasons, 22 viviendas de lujo, una galería comercial y 17 restaurantes

La actividad es frenética. Nadie para un minuto. Carpinteros, marmolistas, restauradores, pintores, fontaneros, cerrajeros… Todos trabajan a contrarreloj para terminar a finales de año las obras del Centro Canalejas en pleno corazón de Madrid.

En esta pequeña Torre de Babel trajinan a destajo más de 600 operarios de todos los oficios y de todas las nacionalidades: rumanos, búlgaros, rusos, polacos, etíopes, marroquíes, nigerianos, subsaharianos, portugueses y españoles.

La rehabilitación del proyecto Canalejas es una de las obras de ingeniería y arquitectura más complicadas que se recuerdan: no se ha recuperado un solo edificio histórico, sino siete inmuebles a la vez, cada uno con un estilo diferente, que llevaban 15 años en desuso.

 

La emblemática fachada del complejo fue descubierta el pasado mes de marzo y la lona fue retirada para mostrar la nueva cara del edificio. Los trabajos de este proyecto se llevan a cabo por la constructora OHL Desarrollos y la sociedad Mohari Hospitality, que han invertido 540 millones de euros.

Las tareas comenzaron en 2013 y se han prolongado durante varios años, lo que ha provocado numerosas molestias a los madrileños y a los comerciantes de las calles de Alcalá, Sevilla y carrera de San Jerónimo.

Para hacerse una idea de la enorme complejidad técnica de estos trabajos hay que tener en cuenta que ha sido necesario dejar las fachadas de los edificios suspendidas en el aire y sostenidas por unos micropilares y unas vigas gemelas, para poder demoler el interior del edificio y, después, proceder a colocar los cimientos definitivos.

«La mayor de las complejidades no es una, sino la acumulación de dificultades, que hacen del proyecto un laberinto de problemas que hay que ir solventando», declara Ángel Lloret, coordinador técnico del proyecto.

Las tareas se han complicado además porque la conexión del edificio con la infraestructura subterránea invade el subsuelo de las calles Sevilla y Alcalá, lo que ha obligado a hacer unas pantallas de pilotes tangentes a la bóveda del Metro. Todo ello ha acabado afectando a la línea 2 del suburbano, que ha tenido que suspender el tramo entre Retiro y Ópera hasta el 13 de mayo.

«Es una obra muy compleja porque ha habido que coordinar la estabilización de la fachada con la demolición del interior. Cuando se trata de una obra nueva, está todo claro desde el principio. Pero en esta labor de rehabilitación ha habido incertidumbres», explica David Tornero Ferrer, jefe de obra.

Tornero parece exhausto y trabaja de 6.30 a 9.30 para coordinar las tres obras en una. Porque el proyecto Canalejas es único en toda España y agrupa tres conceptos: el hotel de cinco estrellas Four Seasons con 200 habitaciones; 22 viviendas exclusivas atendidas por los servicios del hotel y la galería comercial de 15.000 metros cuadrados que contará con 40 tiendas. Toda una meca del lujo situada a escasos metros de la Puerta del Sol.

 

En la Royal Suite, un pintor colorea los adornos dorados del techo. La estancia era la antigua sala de lectura del Casino de Madrid y ahora será la estrella del Four Seasons, la famosa cadena hotelera que recala por primera vez en España. Se trata de una habitación de 400 metros cuadrados con gimnasio, despacho y salón, que costará entre 12.000 y 15.000 euros la noche, y que se convertirá en la más cara de la ciudad.

Pese a las numerosas críticas que ha recibido el proyecto, el director de negocio, Camilo Travesedo, sostiene que el Centro Canalejas transformará el corazón de la ciudad y ya está provocando una revitalización urbanística de la zona, incluso antes de ser inaugurado.

Según sus datos, se han producido 42 operaciones inmobiliarias en el área que han generado 1.200 millones de euros. Por ejemplo, la cadena Starwood tiene previsto abrir su hotel W en la plaza de Canalejas, donde ocupará la sede del antiguo hotel Asturias.

Madrid siempre ha tenido fama de ciudad hospitalaria, con una gran riqueza cultural y un buen clima, pero, a juicio de los promotores, carecía de infraestructuras y de hoteles reconocidos a nivel mundial, lo que le impedía alcanzar el estatus de otras grandes ciudades europeas.

«A Madrid le faltaban infraestructuras de calidad y hoteles de lujo. Ahora, se está produciendo ‘un efecto llamada’ hacia esta nueva milla de oro. Hay un tipo de turista que no venía a la capital porque no había un Four Seasons», argumenta Travesedo.

Otra de las novedades del proyecto es la modalidad de ‘branded residences’, es decir, viviendas que cuentan con los servicios del hotel Four Seasons, que han costado entre dos y 10 millones de euros.

Pese a su elevado precio, los pisos de lujo ya están casi todos vendidos a compradores extranjeros, que no residen de manera permanente en la capital, sino durante algunos meses al año, y también a clientes españoles.

Los propietarios cuentan con los servicios de recepción y de consejería de 24 horas del hotel y además pueden solicitar ropa de cama, chófer, chef privado, personal shopper y hasta cuidado de mascotas. Sin embargo, el proyecto no sólo busca atraer a un viajero extranjero de calidad que, hasta ahora pasaba de largo por la capital, sino que también pretende conquistar a los turistas nacionales y a los madrileños.

INSTALACIONES ABIERTAS AL PÚBLICO

El Four Seasons contará con un enorme spa, gimnasio y piscina abiertos al público, además de restaurante, coctelería y salones de banquetes y de reuniones para los ejecutivos. En el centro Canalejas también habrá una planta entera dedicada a la gastronomía con 15 restaurantes, una galería comercial con tiendas de las mejores marcas, y, en el último piso del hotel, se ubicará el nuevo restaurante de Dani García, con unas vistas espectaculares sobre la capital. Todo ello acompañado de un aparcamiento de 400 plazas.

El proyecto también irá acompañado de una renovación del entorno urbano, ya que el Ayuntamiento ha aprobado la ampliación de las aceras y la supresión de carriles de circulación en la carrera de San Jerónimo y en las calles Sevilla, Alcalá y Virgen de los Peligros. Además, se instalarán zonas ajardinadas y nuevos pasos de peatones para poder contemplar unos edificios renovados cargados de historia.

En la calle Alcalá número 14, se levantó en 1887 el Palacio de la Equitativa, que albergó a la compañía de seguros del mismo nombre, al diario Heraldo y al Casino de Madrid y, que, en 1920, fue adquirido por Banesto.

En Alcalá número 12 se encontraba una de las mejores casas de Madrid, que luego se convirtió en la sede de la Banca Sainz y, en Canalejas 1, se instaló el Banco Hispano-Americano. El antiguo edificio de Banesto fue adquirido en 1994 por el Banco Santander que, en 2012, se lo vendió al grupo Villar Mir.

Pese a la espectacularidad de las fachadas, cuando los promotores entraron dentro se llevaron una gran decepción: en el interior, los inmuebles se habían convertido en un conjunto caótico sin orden ni concierto, por las continuas remodelaciones.

Por este motivo, otro de los grandes retos de las obras ha sido lograr el equilibrio entre modernidad y tradición, a la hora de unir todos los edificios horizontalmente. Además, ha habido que restaurar elementos arquitectónicos antiguos para integrarlos en el nuevo complejo.

Durante los trabajos, se han catalogado 16.700 piezas que han tenido que volver a ser colocadas en su sitio original. De hecho, una vidriera que se había ubicado en la quinta planta, hubo que volver a emplazarla en la segunda por orden de Patrimonio.

Cubiertas, barandillas, farolas, chimeneas, embocaduras de piedras y hasta las cajas fuertes de los bancos se han conservado como un guiño al edificio original. También se han preservado espacios emblemáticos como el antiguo patio de operaciones del Banco Español de Crédito, que se ha transformado en el nuevo lobby del hotel.

Los promotores aseguran que el proyecto creará 4.800 puestos de trabajo y confían en que suponga un revulsivo para un centro histórico un tanto abandonado y deteriorado.